En estos momentos de mi vida
me veo en la necesidad
de compartir pensamientos
con conocidos y extraños...

lunes, 6 de octubre de 2014

365 días...




Hoy, me desperté distinto, siendo el mismo.
Han pasado 365 días, han pasado muchas cosas.
Nada hacia presagiar que cada acontecimiento sucedido
 fuera tan inolvidable y único, pero eso, yo, ya lo sabía.

Hace 365 días que sonrío al despertar, que me ilusiona cada aspecto de la vida, que me siento completo y con ganas de afrontar cada increíble reto que la vida me plantea, hoy, hace 365 días que soy feliz...
Aprendí a sonreír, aprendí a improvisar, a dejarme llevar, a no controlar todo lo que a mi alrededor sucede,aprendí a mirar, a intentar escuchar, a disfrutar de los pequeños placeres y momentos que la vida me ofrece, hoy, hace 365 días que aprendí a vivir...

No quiero volver atrás, no puedo volver atrás, no soportaría volver atrás, ya no, porque ahora lo quiero todo, porque ahora necesito todo, porque ahora no me conformo con menos, porque ahora sé lo que quiero.

 Hoy, me afianzo, me confirmo, me rubrico en cada palabra dicha, en cada momento vivido y en cada promesa vertida. Hoy comienzo un nuevo año, con la misma ilusión sino más que aquel 6 de octubre del año que ya se fue para no volver, llenando de vida  y color lo que yo ya creía muerto y gris.

Nada cambiaría, nada alteraría, porque todo se aconteció con la preciosa pauta que solo el azucar y la porcelana saben dar a las cosas, porque cada momento estuvo salpicado del dulce sabor de la nata y el chocolate, porque todos y cada uno de los días vividos, estuvieron enlazados con la suavidad de los lazos que uno se pone por gusto, orgulloso al lucirlos, y deseoso de estrecharlos.

Hoy me desperté distinto, siendo el mismo si...feliz.