Decía Einstein, que hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana...
Yo he vivido mi vida, sin saber que es pedir perdón a nadie jamás.
No es por maldad, es simplemente una actitud.Es quizá una defensa ante un mundo que no perdona a los débiles, que gusta de hacer leña del árbol caído, que convierte al arrepentido en un blanco de escarnio y se ríe de la debilidad del que reconoce los errores cometidos.
Mucho se pierde con esta actitud, ganas orgullo... puede ser, ganas gallardía... quizá, si no te importa perder todo lo demás, sigues adelante.
Nunca he tenido remordimientos, nunca he tenido dudas de mis actos, nunca dañé a nadie tampoco.
Y..voielà, a estas alturas de mi vida tengo necesidad de hacerlo y no sé como.
Tremenda torpeza demuestro en estos quehaceres, por falta de costumbre, imagino.
Teniendo la razón de mi lado o no, nunca agaché la cabeza sumiso esperando un perdón ni un consuelo.
Me sobrepuse siempre por encima del que quiso pasar por encima de mi o lo intentó.
Nunca acepté una disculpa, ni di segundas oportunidades.
Jamás me sinceré ante nadie, por temor a mostrar mi parte mas débil.
No puse freno a mi lengua, aún sabiendo que libraba una batalla que estaba ganada desde el inicio.
Jamás de los jamases clavé la rodilla en tierra delante de nada ni nadie...Hoy sí.
-Desde lo mas profundo de mi alma, de la manera mas sincera y clara, desde la humildad mas absoluta, a ti que lees esto, te digo;
Lo siento, perdón, mil disculpas por mi necedad y torpeza, por mi estupidez extrema, por mi orgullo mal llevado, por mis palabras fuera de lugar, por mis silencios forzados, por mi actitud desafiante, por querer ser el primero, cuando merezco ser el último, por no callar cuando debo, por mi hiriente ironía, por no saber que palabras utilizar, para decir lo siento...-
Como desees...
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