Fuerte valiente y sincera,
como si el destino fuera,
sabedor de mis delitos,
pone ante mi los gritos,
de tu dulce alma viajera.
Gritos de harta espera,
de promesas mal pagadas,
de dolor y de secretos,
que por miedo al cruel despecho,
te mantienen encerrada.
Siento al fin el sentido,
que este cuerpo malherido,
tiene en tus brazos la calma,
que siendo una afilada daga,
apuñala mis sentidos.
Toma mi mano sin miedo,
que en el caminar sereno,
y al sentirme tras tu espalda,
juro aliviar tu carga,
y cuidar de tu desvelo.
La promesa que fue hecha,
es mi placer cumplirla,
por que no hay hogar sin lecho,
y mi cabeza en tu pecho,
calma y cura mis heridas.
Como desees...
No hay comentarios :
Publicar un comentario